Lo que guarda el archivo

Cada reseña nace de una escucha repetida y de una conversación con quien editó el soporte. Aquí se ven algunas piezas que ya pasaron por la mesa: cassettes numerados, lathes cortados a mano y reediciones que recuperan material casi perdido.

Cómo llegamos hasta aquí

El archivo no nació de un plan de negocio, sino de una caja de cassettes mal etiquetados y de la manía de anotar quién grabó qué y en qué sótano. Estos son los tramos que fuimos recorriendo.

  1. Primeros cuadernos

    Fichas escritas a mano antes de tener web

    Empezamos reseñando ediciones que llegaban por correo desde sellos diminutos: tiradas de treinta copias, fundas fotocopiadas, lathes cortados a mano. Cada disco se acompañaba de una ficha con duración, equipo y fecha de grabación, porque sin ese contexto la escucha se quedaba a medias.

  2. Madrid y Barcelona

    Cubrir salas pequeñas, no escenarios grandes

    Decidimos centrar las notas de concierto en salas de Madrid y Barcelona donde el ruido y la electroacústica conviven con un público reducido. Escribir sobre esas noches nos obligó a afinar el oído y a distinguir cuándo una actuación funcionaba por el espacio y cuándo por el material.

  3. Fanzines y radios libres

    Abrir secciones que no caben en una reseña

    Con el tiempo el archivo creció hacia los fanzines, las radios libres y los festivales de arte sonoro que sostienen buena parte de la escena. Ahí aprendimos a escribir guías de escucha para quien llega nuevo, sin rebajar la exigencia de lo que se publica.

  4. Identidad visual

    Negro, blanco roto y un acento óxido

    La estética de fanzine fotocopiado terminó definiendo el proyecto: tipografía condensada, texturas granuladas y una maquetación asimétrica que imita el ritmo de una revista de ruido. No es decoración, es una forma de recordar de dónde viene todo esto.

  5. Archivo abierto

    Un mapa que sigue creciendo con cada envío

    Hoy el archivo reúne críticas firmadas, entrevistas breves con sellos pequeños y reediciones en vinilo que recuperan material casi perdido. La idea sigue siendo la misma: trazar un mapa afectivo y riguroso de la escena experimental española, con la puerta abierta a nuevas maquetas y cassettes.

Por qué seguimos grabando cintas que casi nadie va a escuchar

Harmonic Decay nació de una costumbre sencilla: comprar un cassette en un concierto de sótano, llevarlo a casa y no encontrar ninguna reseña que explicara qué había dentro. Empezamos a escribir esas notas nosotros mismos, primero en fotocopias grapadas, después aquí.

Escuchar antes de opinar

Cada disco pasa por el mismo tocadiscos y el mismo reproductor de cassette. Si una edición llega con el surco desgastado o la cinta estirada, lo decimos: forma parte de lo que suena.

Contexto, no solo veredicto

Nos interesa dónde se grabó, con qué equipo, en qué tirada y quién lo editó. Un lathe de veinte copias cuenta una historia distinta a una reedición en vinilo con libreto.

Cerca de quien lo hace

Hablamos con sellos pequeños, radios libres y organizadores de festivales de arte sonoro en España. Muchas veces la entrevista dura menos que el propio disco.

Puerta abierta al que empieza

El ruido y la electroacústica pueden parecer un muro al principio. Escribimos guías de escucha para quien llega por primera vez y no sabe por dónde entrar.

El archivo crece con cada maqueta que llega por correo, con cada cassette que alguien deja en la mesa de un concierto en Madrid o Barcelona. No buscamos cerrar el mapa de la escena: preferimos dejar huecos para lo que todavía no ha sonado.

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